viernes, 30 de agosto de 2013

LOS ABORÍGENES PATAGÓNICOS.

 “Los indígenas argentinos no fueron nunca demasiado numerosos ni tampoco alcanzaron culturas a los niveles logrados por los Aztecas en México, los Mayas en Guatemala o los Incas en Perú”. Este concepto tan ligeramente repetido, comenzó a cambiar a partir de investigaciones científicas y los trabajos de exploradores argentinos y extranjeros.
          En cuanto a las apreciaciones culturales es aconsejable la lectura de escritores como el doctor Gregorio Alvarez, el primer mapuche recibido de médico en la Argentina, quien en su importante obra de toda una vida, estudió incansablemente la historia de su pueblo radicado en la Patagonia. En sus trabajos se inspiraron e inspiran muchas investigaciones ahora profundizadas.
         En 1987 apareció el magnífico libro de Curruhuinca-Roux, titulado“Sayhueque - El último cacique, señor del Neuquén y la Patagonia”. Allí leemos: "Del post glacial tardío data la más antigua reliquia humana del Neuquénfechada con cierta seguridad por métodos geológicos: El esqueleto del arroyoMata Molle (entre 5.000 y 4.000 a JC), según datación de Pablo Groeber, estudiado por M.A. Vignati, en 1959. Al parecer, una de las formas primigenias del hombre de la Patagonia, diferenciada de australianos y tasmanianos, representante un Lagoa-Santa, relacionado con un antecesor común de los pueblos oceánicos del Pacífico.
         “Entre los restos muebles de la etapa paleolítica encontramos instrumentos de piedra rústicamente labrados, muy abundantes, en las salinas de Pichi Neuquén, en Chos Malal, en Pehuenches, Ñorquín, Añelo y Loncopué, confeccionados en basalto y, en general, de gran tamaño.
         “Próximos a las fumarolas de Lagunita Verde y Copahue se han hallado puntas de flechas y raspadores de hechura neolítica. Muy cerca, en Caviahue, en el valle de TreolopeTeodoro Aramendia localizó un paradero riquísimo con hachas, pipas, flechas, toquis, cuchillos, molinos y morteros. En otros repositorios neolíticos se observan aros, collares, perforadores, sobadores, percutores, manos de morteros, placas grabadas y, aun, algunos tembetás, mezclados conalfarería.
         “Entre los elementos líticos pulidos figura una hermosa hacha ionsignia, en basalto, encontrada a orillas del Limay. Fue estudiada por J.B. Ambrosetti y J. Imbelloni, quienes coincidieron en la proveniencia. Para Imbelloni constituye un“ejemplar americano de una creación de la cultura de los pueblos del Océano Pacífico", Puede considerárselo “un whaka-ika construido en piedra”. El hallazgo corrobora la creencia en antiquísimas conexiones entre las culturas del lejano Pacífico y América.
         El yacimiento de piedras grabadas más importante del territorio se ubica en Colo Michi Co, con un total de alrededor de cuatrocientos petroglifos, al aire y en cuevas. También los hay en Las LajasCovunco, Zapala, Junín de los Andes, Ñorquín y Chocón Chico. En Huemul y en el Malleo, donde se pueden apreciar cantidad de conjuntos de pictografías...”.
         Los investigadores concuerdan que no solo en Neuquén, sino en toda laPatagonia, hay apasionantes incentivos para la curiosidad científica, haciendo que esa región, aún misteriosa y reservada, atraiga, a un mismo tiempo, el interés por develar el pasado del hombre americano como también alentar al progreso cultural y social.
         Pero, sin poner en duda su buena fe, el escritor argentino Dionisio Schoo Lastra, en 1928, en su libro "El indio del desierto" (desde el siglo XVI, todo lo ajeno a los alrededores de Buenos Aires era llamado desierto), se lamenta exageradamente porque los pampas, sus principales habitantes, no dejaran rastros: "Ni un cantar o una leyenda, un poco de literatura, una piedra tallada, algo que pudiera redimirlos de su barbarie". Esta apreciación, a la luz de investigaciones más o menos recientes, hoy nadie podría repetirla.
         Vía Chile, país que ocuparon en buena parte los incas venidos del Perú (llegaron hasta el Río Maule), cruzaron a Mendoza y la Patagonia y todo el rico NO argentino llevando enseñanzas sobre el trabajo de metales, avanzados conocimientos agrícolas y la utilización de técnicas de regadío, como quedan muestras en Mendoza, NeuquénRío Negro y más al Sur. También los tehuelches trasumantes emigraron a la Patagonia (como pueden haber venido del Pacífico) escapando de la esclavitud a que los sometía el conquistador español enChile, como también deseaban poner distancia de los aguerridos  araucanos trasandinos.

Cacerías de indios para el trabajo esclavo

         Desde el comienzo mismo del arribo de los españoles, el destino que los conquistadores dieron a los indios fue solo la esclavitud de hombres y mujeres que pudieran hacerlos trabajar. Al prohibirse la esclavitud, siguieron siendo esclavos bajo otros nombres, como encomiendas o yanaconas. De allí que huyeran a los bosques (que entonces eran abundantes) o al desierto.
         Ya en 1523 el emperador Carlos V dispuso cobrar un tributo a los indios. En nombre de esa “normal legal”, se cometieron atrocidades para hacer decir a los nuevos súbditos donde tenían sus tesoros.
          En 1612 se dictaron las llamadas ordenanzas de Alfaro, que tendían a mejorar el trato a los indígenas, pero como sucedió con el dramático relato delpadre Bartolomé de las Casas, no aliviaron en nada los padecimientos de los indios.
         Interesados los españoles en recuperar a los tehuelches fugados a la Patagonia, para reducirlos al trabajo forzado, organizaron expediciones para su captura. Una de las más sangrientas fue la del capitán Luis Ponce de León, en 1649. Este militar ejercía la mayor ferocidad contra los indígenas, en cuyas manos habían estado cautivos sus padres luego de la toma de Villarica. El capitán llegó a los lagos Nahuel Huapi y Guechulafquén. En este último los poyas le ofrecieron resistencia pero fueron vencidos  a costa de mucha sangre. Unos 400 indígenas que quedaron con vida, fueron llevados como esclavos a Chiloé (lugar de toldos, en Chile).
          En Neuquén se registró un hecho muy curioso: unas fuerzas indígenas estaban dirigidas por un grupo de holandeses que habían pertenecido a laescuadra de Brouwer (unos dicen que fueron desertores u otros que náufragos)
         Cuando los Jesuitas de la importante misión de Chiloé simpatizaron condolidos con los poyas, decidieron viajar a sus tierras en misión evangelizadora. El primero fue el padre Rosales, quien hizo muy buenas migas con los indígenas. El segundo fue el padre Nicolás Mascardi, de quien hablaremos luego en el tema de La Ciudad de los Césares.
         Lo cierto es que, en su mayoría, los indígenas que quedaron en la Argentina a fines del siglo XIX, muchos fueron masacrados, otros se asimilaron por mestización con los españoles y en buena medida se convirtieron en gauchos. Los más celosos de su independencia y resistencia a los abusos del huinca (cristiano), lucharon con heroísmo, siendo progresivamente vencidos. Desplazados, y arrinconados en tierras áridas y sin posibilidad de caza. Este fue el lamentable proceso imperante en esos tiempos, aunque resultara mucho menos traumático que en el resto del continente, donde los genocidios fueron causados por la ambición de oro y plata. Lo mismo ocurrió en todo el mundo colonizado, donde se destruyeron culturas avanzadas.
         El marco demográfico argentino es muy diferente al resto de Latinoamérica, por haber sido su territorio menos poblado por indígenas y, en consecuencia, más fácil de mestizarse. Primero con los españoles y luego por las distintas corrientes inmigratorias europeas. Al respecto, ha hecho carrera, aunque no muy ajustada a la realidad,  una frase atribuida a Jorge Luis Borges: "Los argentinos descendemos de los barcos".
          Mauger de la Brannière escribe en 1979 que los indígenas en Argentina son el 0,7 % de la población blanca, aunque posteriormente se los ha estimado en 0,6 %, debido a la asimilación forzada o forzada, a comunidades estables mixtas, por no quedarles otra salida.
         Conocidas figuras de la historia Argentina tuvieron sangre aborigen, incluyendo al hombre más rico del país y a los presidentes de la nación Justo José de Urquiza, Victoriano de la Plaza, Hipólito Irigoyen, Juan Perón y Adolfo Rodríguez Saá. El mismo fenómeno de mestización se encuentra en buena parte de todos los estratos sociales. Recientes estudios de antropólogos de la Universidad de Buenos Aires, afirman que el 54 % de loa argentinos actuales tienen alguna mezcla sanguínea de indígenas y africanos.
         Este variado mestizaje, no suele darse en tan alto grado en otros países que padecieron colonizadores de distintas procedencias étnicas. Aquí los españoles y sus descendientes se mezclaron en buena parte por la falta de mujeres europeas. Eso fue muy común en las familias de estancieros que no llevaban a los suyos a las lejanas tierras. Los largos aislamientos “obligaban” a entenderse con indias. Además, expedicionarios argentinos y extranjeros (Carlos Darwin entre estos últimos), coinciden en “la belleza de la raza”. 

“Nuestros paisanos los indios”

         No debe olvidarse que la Europa colonialista precisó siglos para considerar seres humanos a los colonizados. Aun varias potencias del viejo mundo mantienen dominios reales o virtuales en todos los continentes, lo que implica una descarada violación de los derechos humanos.
          Descubierta América y conocidos sus habitantes, el Vaticano dio los primeros pasos, casi medio siglo después, considerándolos “susceptibles de ser evangelizados”. Los negros africanos debieron esperar mucho más.
         "Nuestros paisanos los Indios" como los llamaba el general José de San Martín, según todos los relatos de expedicionarios de la colonia (y después), eran casi blancos, fuertes, sanos, bien parecidos, con capacidad para aprender oficios y artes. Eran hospitalarios, amistosos y pacíficos. Sus fuertes reacciones guerreras se despertaron al sentirse muy agredidos, desplazados o reducidos a la esclavitud, y robadas y maltratadas sus mujeres. Algunos salesianos y jesuitas, que convivieron por muchos años con ellos, así lo atestiguan.
         El Papa Juan Pablo II, desde su primer peregrinaje pastoral a la América Española, pidió perdón por “la complicidad de los cristianos” en tales abusos y atrocidades, y lo reiteró varias veces, incluso durante las celebraciones de los 500 años del descubrimiento de Colón. Asimismo, el Santo Padre ha pedido y reiterado a las iglesias latinoamericanas que también hagan su mea culpa por la "complicidad" en las atrocidades cometidas por los conquistadores durante la época colonial, cuando el Papa ya lo ha hecho con todos los errores de la Iglesia, a partir de las cruzadas con los islámicos y antes  con los judíos.
         Lucio Mansilla, escribió: “La raza de este desheredado, digan lo que quieran, es excelente y como blanda cera, puede ser moldeada para el bien; pero falta, triste es decirlo, la protección generosa, el cariño y la benevolencia”. Por su parte, André Des Verges (pág. 789), cita una curiosa opinión que atribuye a Domingo Faustino Sarmiento: "El indio es domesticable, no civilizable".
         “Pobres indios que jamás hicieron mal a nadie y que no cometieron más crímenes que el de nacer indios", escribió el Perito Francisco Moreno poco antes de morir. 

Los indígenas en el siglo XIX en La Pampa y Patagonia

         Resumiendo diferentes estudios y en particular los del padre Guillermo Furlong, en su obra "Entre los Tehuelches de la Patagonia", los naturales de la región central y sur de lo que es hoy la República Argentina se distribuían más o menos así:
         Los indios querandíes poblaron todo lo que es actualmente la Capital Federal y sus alrededores, extendiéndose hasta el Carcarañá al Norte el Salado al Sur. Estos  se manifestaron cordiales y obsequiosos con los primeros españoles arribados a sus tierras, pero muy pronto les ofrecieron enérgica resistencia a los colonizadores porque usaban su trabajo forzado y abusaban de sus mujeres. El fuerte con que el adelantado Don Pedro de Mendoza fundó Santa María de los Buenos Aires el 2 de febrero de 1536, fue duramente asediado por los ofendidos querandíes, obligó a que su jefe regresara a España. Además, estaba muy enfermo.
         Los sucesores del adelantado Mendoza, sufrieron ataques constantes de los indios querandíes. Sitiados por los indígenas, el hambre obligaba a los españoles a lanzar audaces excursiones en busca de animales de caza. En una de ellas los indígenas sorprenden al capitán Luján a orillas del río que hoy lleva su nombre, quien muere en combate, como el hermano del adelantado, don Diego de Mendoza. Tan penosa e insostenible llegó a ser la situación en el fuerte, que en 1539 Irala decide evacuar a los restantes colonizadores sobrevivientes aAsunción,
         En 1580 tuvo lugar la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires porJuan de Garay,
         Los variados indios pampas, donde se destacaban los ranqueles (gente de los totorales), habitaban lo mejor del espacio verde, el de los pastos naturales de la Provincia de Buenos Aires, extendiéndose hasta el Sur de Córdoba y llegando en parte a San Luís y Mendoza. Cuando los pampas fueron empujados hacia el sur por los gobernantes de Buenos Aires, se encontraron y mezclaron con los Araucanos que huían de las autoridades chilenas. Los indígenas aprenden de los cristianos a tomar mate y a fumar. Los aborígenes chilenos impusieron el consumo del zapallo y el maíz. Se ha repetido que eran muy supersticiosos y creían en adivinos, pero no más que las civilizaciones actuales industrialmente desarrolladas.
         Procedentes originariamente de Chile, los pehuenches ocuparon los valles neuquinos junto a los grandes ríos y lagos. Estos no eran nómades y estaban asentados en caseríos, usando toldos sólo para sus desplazamientos. Vivían de algunos cultivos de la tierra, de la caza y de la pesca, y tejían sus vestimentas con suma habilidad. Amantes de la música, crearon sus propios instrumentos de percusión, cuerdas y viento. Si bien pacíficos, hospitalarios y cordiales, eran muy celosos de su independencia.
         Los tehuelches, que nunca se llevaron bien con los araucanos o mapuches de Chile como ya se ha dicho, emigraron primero a  Neuquén y parte de Río Negro para concentrarse en las actuales provincias de Chubut y Santa Cruz, donde habían llegado grandes núcleos especialmente durante la conquista española, procedentes del Sur de Chile y en particular la zona de Chiloé,huyendo de la esclavitud. Así se expandieron por toda la Patagonia.
         En Tierra del Fuego, entre otros grupos menores y algunos extinguidos, habitaban los onas (que se llamaban a si mimos selk´nam), los yaganes (oyamanes) los haush y los alakalufes. El escritor Fray Mocho dijo: "Ningún onaque se estime bebe alcohol, ni fuma, ni come carne".
          Los alakalufes, como los  tehuelches, son casi blancos. Según ciertas teorías, nada más que teorías, habrían venido hace 20.000 años a través del Estrecho de Bering. Otros investigadores, con menos dudas, sostienen que llegaron de islas del Pacífico. Luego, algunos se extendieron un poco hacia el Norte y al centro de la Patagonia. En fin,  etnias y tribus se mestizaron entre ellas.
          Según Musterslos hombres, mujeres y niños tehuelches, se bañan todos los días durante todo el año, y cuidan de su decoro personal, como en sus viviendas y comunidades.
         De los alakalufes y tehuelches se escribieron muchas fantasías que ponen en duda otros relatos. Antonio Pigaffeta, el cronista de Magallanesiniciaría la leyenda de los “gigantes patagones” El Jesuita Baltazar Gracian Morales dijo: "...que he visto cosas muy raras, como los gigantes de Tierra del Fuego". El británico Thomas Candish los vio "dos veces lo normal”. El pirataDrake expresa: "Ante los patagones, los ingleses parecen lapones". Mas los holandeses de Noordt y Debald de Wert, baten el récord de la fabulación atribuyéndoles "3 (tres) metros de altura". Esas impresiones tendrían un principio de explicación porque los expedicionarios observaron las pisadas de los indígenas, pareciéndoles de personas muy grandes, porque   recubrían sus pies con cueros gruesos y amplios (a modo de raquetas), para mejor desplazarse y protegerse sobre la nieve, arena y pedregullo.

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