miércoles, 2 de enero de 2013

LEY DE MEDIOS, MUCHO MAS QUE DOS ARTÍCULOS - AFSCA

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es mucho más que los dos artículos que están siendo cuestionados por el grupo Clarín en la justicia. En ellos se discute la concentración de medios, un tema fundamental para profundizar la democracia. Pero por fuera de ellos, la Ley de Medios habilitó muchas otras posibilidades de democratizar  la información y transformarla en lo que es: un derecho humano.-


Una de las áreas clave de democratización de la información y profundización de la democracia que habilita la ley es la posibilidad de sancionar la violencia mediática, que no es otra cosa que la discriminación y humillación específica hacia las mujeres en los medios, lo que antes llamábamos sexismo en la comunicación. Se trata de una herramienta fundamental para el logro de la igualdad de género en la sociedad. Los medios de comunicación son uno de los soportes fundamentales de la violencia simbólica que reproduce la desigualdad entre las diversas identidades de género desde hace miles de años. Los medios transmiten valores, patrones de conducta, modelos culturales y sociales. Al igual que lo hacen otras instituciones sociales que también generan y reproducen estereotipos masculinos y femeninos, como la Iglesia, la educación, las empresas, el deporte, y podríamos seguir… En cada uno de estos ámbitos hay ideas potentes y fijas sobre cómo deben comportarse las personas identificadas con el género masculino y con el femenino, las conductas que deben tener para ser aceptadas socialmente y cómo deben ser rechazadas quienes no se adapten a estos estereotipos de género. -


La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en conjunción con la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales (Ley de Violencia de Género), conforman un entramado que permite sancionar estos estereotipos sexistas y discriminatorios en los medios de comunicación. Se trata de una herramienta fundamental para lograr que los medios sean menos reproductores de desigualdades de género y, si fuera posible, apuntaran a la promoción de la igualdad. Somos muy afortunadas las personas en Argentina que disponemos de estas herramientas legales. En América Latina, sólo Venezuela tiene una figura jurídica similar a la nuestra de violencia mediática y no es de efectivo cumplimiento. En Nicaragua, a comienzos de 2012 el gobierno intentó sancionar una nueva Ley de Violencia de Género que incluyera esta figura y la iniciativa fue rechazada de plano por los medios de comunicación con intervención de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).-


Sin embargo, aun teniendo este panorama legal tan positivo –que se complementa con el Decreto 936 de Prohibición de Avisos de Prostitución, firmado por la presidenta en 2011, y con el Acuerdo Compromiso para el Desarrollo de una Sociedad con Equidad de Género, firmado por los medios públicos a instancias de la Jefatura de Gabinete en noviembre de 2012–  no podemos decir que se haya avanzado sustancialmente en la aplicación de las normas desde su vigencia, en octubre de 2010. En 2012 se difundió una multa de 3 millones de pesos a Showmatch por el desnudo total de Cynthia Fernández en noviembre de 2011, sin embargo aún no se efectivizó por los tiempos administrativos y judiciales previstos por la misma ley. No se conoció públicamente que la Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) –organismo encargado de implementar la Ley de Medios– haya aplicado otra multa por un caso de violencia mediática en estos dos años. Y lo que es peor, en el expediente por el cual se le aplicó la sanción a Showmatch no fue mencionada la vulneración de la Ley de Violencia de Género. El programa fue multado por la infracción de la Ley Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. A esta invisibilización de la violencia específica contra mujeres y niñas, aún en los organismos con mandato para implementar la erradicación de patrones socioculturales de conducta, se suma la falta de promoción del debate sobre violencia mediática desde el Estado, un espacio vacío que vienen ocupando la sociedad civil, la academia y algunos organismos provinciales y/o nacionales aisladamente.-




En octubre de 2012 asumió en la AFSCA Martín Sabbatella, líder de un grupo político que levanta y ejecuta las banderas de la igualdad de género desde sus orígenes en la función pública en el Municipio de Morón. Sabbatella se comprometió a que uno de las áreas fuertes de la AFSCA sería la de la igualdad de género. Esto debería implicar la mejora en las evaluaciones –de tal manera que la violencia de género no sea ninguneada–, la mayor celeridad y efectividad en las sanciones, y la promoción de un debate cultural sobre el sexismo en los medios. -


Para muchas personas, no hay relación entre los planos detalle de la cola o las tetas de las mujeres en la mayoría de los programas de televisión y la posibilidad de que esas y otras mujeres sean víctimas de violencia de género. 
Sin embargo, la violencia simbólica es eso: machacar todo el tiempo en la mente de la sociedad que el estereotipo masculino es poderoso, fuerte, el mejor; y el femenino débil, maleable y vulnerable. -


Sería una enorme pena, y pasaría a integrar el sino de gran parte de las normas argentinas, que la excelente normativa de que disponemos actualmente en el país en materia de violencia mediática quede reducida a una mínima implementación y despliegue de las enormes posibilidades que habilita la Ley de Medios.-

Vía: @sandrachaher1

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