miércoles, 26 de diciembre de 2012

LUCA PRODAN 25 años después . . . No nos une el amor, sino la ausencia.-


Tan importante como hacer una nota de tapa-efemérides (no más de dos por año, según nuestro dogma interno), era encontrar una justa razón. Y entre las cientos de posibilidades que se barajan alrededor de un aniversario más o menos redondo de la muerte de Luca, habita el contrasentido que más de una vez hizo que nos preguntáramos: ¿cómo es que hay TANTAS bandas y solistas citando a Sumo, pero tan poca música/gestos/actitudes que nos lo recuerden? Casi que para materializar a esa banda tan evocada, todo sería tan fácil como presentar una lista de lo que fue y no es. Enumerar las razones por las que el rock argentino atraviesa una crisis creativa es el portal que utilizamos para espejar el recuerdo y traer todas aquellas virtudes que hicieron de Sumo una banda tan importante.
¿Capricho periodístico? Más que eso: cada ítem fue corroborado por protagonistas y testigos de época: desde su primera baterista, la inglesa Stephanie Nuttal hasta comunicadores que se abrieron de orejas a su sonido, como Lalo Mir y Tom Lupo. Podríamos haber consultado también a Pettinato, pero no podría mejorar nunca esto que escribió en su singular Sumo por Pettinato : “De pronto, como si surgiera de una dimensión paralela, los artistas no entregamos nada a nadie, pero sí dejamos salir determinadas cosas, para que como una nube de polvo o un relámpago de sémola, distraigan y sorprendan, para rápidamente desvanecerse. Sin sentido el arte viene. Sin sentido se va. Sin sentido la música surge. Sin sentido cambia por otra, y la otra y la que viene también se irán”. Y así las cosas.

Andres Calamaro dixit: 
Mis encuentros con Luca siempre fueron muy interesantes; una figura con detalles ásperos y cálidos. Ameno para compartir el momento, pero con un trato siempre auténtico y verdadero, sin demagogia ni diplomacia impostada. El se daba cuenta de que el ambientillo de público/músicos/crítica (bastante ruinoso en los ochenta) no comulgaba con la reivindicación del folk/punk, el funk, el reggae y el free jazz, que Luca encarnaba, dentro y fuera de Sumo. Preparó al grupo (forjó carácter) para afrontar el poder centralista del rock nuestro-de-cada-día, que daba poderes absolutos a dos dioses flacos, y respetaba hasta el despiste en la búsqueda de originalidades e influencias, incluso aplaudiendo dudas y despioles que hoy harían bastante ruido. Fuimos presentados oficialmente por Carlos Galanternik (aka Tom Lupo) en Ketchup, cuando vino con la idea/propuesta de juntarnos, los tres, y grabar Años . Luca vino a casa, pasamos juntos unos largos ratos, de día y noche. Sacamos la canción, cambiamos apenas un poco la letra y la grabamos.-
También cantamos juntos en Rock en Bali, el gran festival infamoso por la pelea entre Luca y Federico Moura, que fue una tontería.-
Cantamos Los viejos vinagres con episodio depredador nocturno incluido. Y un viaje hasta MDP hablando mucho de música, sentados en asientos pegados en el micro. Después, o antes, fui a Obras como tantas veces que vi a Sumo, compañero de músicos y plomos, sonidistas y monitoristas; un refugio de música y libertad. La grata compañía de Germán, siempre atento y amable, Petti... En aquel Obras, pasamos con letra la canción de La novicia rebelde , con el “colorado” Gillespi y otros amigos de los Sumo, y después la cantamos. Extraño a Luca; hubiéramos hablado juntos, grabado mucho. Seguramente nos hubiéramos acompañado en distintos momentos de la vida. Pero no llegaron, no los hubo. Por lo menos no para los dos.-


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