viernes, 18 de noviembre de 2011

FORESTACIÓN - Forestar cinco millones de hectáreas.-


¿Qué beneficios produce la forestación?

El mercado mundial de productos forestales es de 140.000 millones de dólares con tendencia creciente. Supera al mercado combinado de gra­nos y oleaginosas o al de carnes y lácteos.

Además opera sin barreras ni restricciones comerciales a diferencia del mercado de cereales y carnes.

Mientras que el proteccionismo agrícola de los países desarrollados hace cada vez más dificultosos esos mercados, los productos forestales constituyen un “commodity” libremente ‘transable’. Ambas tendencias se irán acentuando en el futuro, porque los países desarrollados están decididos a asegurar el autoabastecimiento de alimentos a cualquier costo, mientras que, paralelamente restringen la tala de árboles por motivos ambientales. Argentina debería replantearse su rol en el mundo como abastecedor de productos forestales en gran escala. Uruguay está aplicando una política inteligente en ese sentido. Deberíamos seguir ese ejemplo.

Argentina tiene todas las condiciones para in­ser­tar­se exitosamente en ese mercado capturando el 10 % de la demanda, lo que supone ex­por­ta­cio­nes por 14.000 millones de dólares anuales. Argentina tiene entre 18 y 20 millones de hec­tá­reas de suelos con aptitud forestal, incluyendo unos 5 millones de hectáreas sin usos agro­pe­cua­rios alternativos. Actualmente sólo se explota el 5 %: un millón de hectáreas.

De las 20 millones de hectáreas, 11 millones tie­nen condiciones óptimas, en las cuales el cre­ci­mien­to de las especies es más del doble de países forestales exitosos. Esto significa que el tiempo de espera para ingresar a la etapa de corte y explotación comercial es más reducido. La fo­res­ta­ción no es un negocio de países pobres: los principales exportadores mundiales son países desarrollados: Estados Unidos, Canadá, Suecia, Finlandia, Alemania, Japón y Reino Unido.

La forestación es especialmente oportuna en un país que padece fuerte desempleo: un millón de hectáreas implican 100.000 empleos (entre directos e indirectos). Entre el 40 % y el 55 % del costo forestal es mano de obra. La forestación es demandante de mano de obra no calificada, que puede ser adiestrada rápidamente atacando en su raíz el problema de la desocupación estructural. Además es un factor de equilibrio regional porque se desarrolla en provincias periféricas como Corrientes (1.543.000 hectáreas); Misiones (880.900 hectáreas); Jujuy, Salta y Tucumán (2.172.000 hectáreas); Chubut, Río Negro y Neuquén (3.871.000 hectáreas).

Las industrias vinculadas al sector forestal se ubican cerca de los bosques por la ele­va­da incidencia de los fletes de los insumos. Por ende, la forestación implica la industrialización de la región cerca de las fuentes de abastecimiento. Es pues un ciclo agro industrial completo que se implanta en provincias periféricas que necesitan generar empleo y producción.

Un instrumento vital para el éxito de la política forestal es el reintegro de una parte de los gastos directos de forestación. Contamos con la herramienta legal idónea: la ley 25080 que ha sido exitosa ya que en el 2001 se alcanzó por primera vez en la historia 100.000 hectáreas en un año, quintuplicando el comienzo de la década del 90. Lo más importante es que forestar significa empleo productivo hoy y divisas seguras, mañana.

Argentina salió de la crisis de la deuda externa de 1890 exportando granos y car­nes. Ahora puede hacerlo además con madera y derivados. Cada millón de hectáreas forestadas genera ex­por­ta­cio­nes por 1.200 millones de dólares anuales, si se alcanzan los grados de industrialización ade­cua­dos.

Para que el proceso sea viable es necesario dar accesibilidad a las tierras que se puedan forestar. De otro modo no se podría sacar la producción. El plan de caminos rurales pavimentados apunta en esta dirección.

La forestación en gran escala constituye una respuesta inteligente a las crónicas inundaciones de la región pampeana. Es más fácil dispersar el agua en la atmósfera que llevarla al Atlántico, debido a la falta de pendiente, como enseña con acierto el experto forestal Ing. José Edgardo Torres. Cada eucaliptus actúa como una pequeña máquina bombeadora que transfiere a la atmósfera a través del follaje el agua sobrante del subsuelo. Podemos plantar 7.000 millones de “bombas extactoras” de agua en 4.9 millones de hectáreas de la región pampeana.

La forestación es la respuesta inteligente al recalentamiento de la atmósfera. Los países desarrollados –grandes generadores de anhídrido carbónico– están subsidiando los bosques que se implanten en gran escala. La atmósfera y la bios­fe­ra es una sola; estaba ‘globalizada’ antes de que esta palabra se pusiera de moda y los efectos positivos de la forestación en gran escala serán percibidos también en el resto del mundo.

En síntesis, la industria forestal tiene las siguientes ventajas:

1°.- Es generador de empleo.
2°.- Es un producto exportable.
3°.- La celeridad del crecimiento es mayor que la de países tradicionalmente productores como Suecia, Estados Unidos o Chile.
4°.- Afianza el desarrollo de las economías regionales ya que las industrias vinculadas al sector forestal se ubican cerca de los bosques por la fuerte incidencia de los fletes.
5°.- Finalmente, la forestación tiene un triple impacto ecológico positivo:
a) como generador de oxígeno;
b) como elemento balanceador del cambio climático y
c) como prevención de la erosión de los suelos.

La meta es la forestación de cinco millones de hectáreas.

Zonas aptas para forestación

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