viernes, 5 de agosto de 2011

ENTREVISTA. EL PRIMER MINISTRO DE ECONOMÍA DE LA ERA K ANALIZA LA SITUACIÓN EN AMBAS MARGENES DEL PLATA...

Lavagna. Hoy se arriesga a vaticinar un triunfo de Cristina Fernández en la próxima elección nacional.

Rara avis dentro de los economistas que buscan dar el salto a la política sin mucho éxito, Roberto Lavagna tiene en su currículum haber obtenido el tercer puesto en las elecciones presidenciales de 2007 cuando, pese a definirse "de corazón peronista", fue el primer candidato extrapartidario de la Unión Cívica Radical en sus más de 100 años de historia.

­Faltan menos de seis meses para las elecciones argentinas. ¿Volverá a presentarse como candidato?

­Que uno haya sido candidato no quiere decir que exista la obligación de volver a presentarse, no lo siento así. Sí puedo decir que existe un compromiso para seguir aportando ideas y sugerencias a los que decidan ser candidatos. Mi corazón, igualmente, está en el peronismo.

­¿Y a quiénes imagina compitiendo en octubre?

­Creo que hoy por hoy se puede hablar de tres fuerzas principales: una articulada alrededor del oficialismo, otra sobre la Unión Cívica Radical y una tercera de centroderecha.

Usted fue el primer ministro de Economía de Kirchner. ¿Qué ha cambiado desde entonces hasta ahora?

­Nosotros propusimos en 2002-2006 un modelo que sigue siendo perfectamente posible, una experiencia que no debería desperdiciarse. El país está a tiempo de volver al modelo original que nos dio tan buenos resultados y los partidos políticos deberían ser capaces de proponer retornar a ese rumbo, a esa etapa que empieza en el 2002, con Duhalde en la Presidencia, y termina a principios de 2006. Las comparaciones en términos económicos de entonces y ahora son impactantes. Hoy se ha duplicado la inflación, ha disminuido la tasa de inversión extranjera y el superávit es cero.

­Igualmente esa tensión entre crecimiento e inflación sigue dándole réditos al gobierno. Todas las encuestas marcan una primacía de Cristina Fernández mientras la economía sigue creciendo a tasas chinas y el consumo está en niveles récord...

­A veces los procesos duran más de lo que deberían. Los procesos se pueden estirar, pero al final las condiciones son las que son y el crecimiento del consumo con subvenciones e inflación no es sostenible. Sigo pensando que el modelo que propusimos en 2002 es posible, con los ajustes que demanda el tiempo transcurrido. Es un desafío ver qué ira pasando con esa relación entre un crecimiento que se achica, la inversión que cae y una inflación que se ubica en torno al 25% anual, y es el gran disuasivo de la inversión. Incluso el dólar ya no es competitivo.

­¿La ve ganadora a Cristina?

­Esa es la foto que tenemos hoy, a mí me gusta basarme en datos objetivos más que en impresiones personales, y eso muestra la evidencia que hay hoy en día.

­¿Ayuda a esa foto el contexto internacional?

­Estos períodos con buenas condiciones para el desarrollo económico de un país suelen ser los más peligrosos, porque los gobiernos tienen más margen para cometer errores y desperdiciar la bonanza, que no está siendo aprovechada en América Latina con la profundidad que se podría. La excepción tradicional es Chile y la novedad Uruguay. Ambos países han sabido sacarle jugo a esta oportunidad.

­¿Qué ve en Uruguay?

­Uruguay es el nuevo modelo exitoso de la región. Supo aprovechar las posibilidades dándole importancia al complejo agropecuario e industrial. Tiene un muy buen impacto en la estructura de la economía, fenomenal. El país es claramente distinto a lo que era antes, hay cambios estructurales más profundos que en el resto.

­Comenzó diciendo que su compromiso es darles consejos a los candidatos. ¿A Cristina Fernández qué le recomendaría?

­Que cambie su manera de gobernar, sin tanto conflicto y con más consenso.


EL CASO GRIEGO

Padre, junto a Néstor Kirchner, de la exitosa reestructuración de la deuda externa argentina, que logró más del 75% de adhesión entre los sostenedores de bonos, Lavagna diferencia la experiencia argentina poscrisis de 2001 con lo que ocurre en Grecia: "El 90% de la deuda griega se rige por la misma legislación, mientras que nosotros teníamos las emisiones de deuda atadas a muchas legislaciones; el contexto internacional en el que se mueve es distinto y, como miembro de la UE, tiene apoyos logísticos que nosotros no teníamos. La reestructuración de su deuda no sería tan conflictiva como la nuestra".

­Esa reestructuración fue uno de los puntos altos de su gestión como ministro y de Kirchner como presidente. ¿Qué falta para terminar de lograr el 100% de aceptación?

­Argentina logró un canje superior al 75%, con una rebaja de hasta 60%, pero no tenía suscrita la cláusula tradicional que obliga al resto de los tenedores de bonos a sumarse a la operación si se logra esa grado de adhesión. Pese a esto, la comunidad internacional podría haber hecho una interpretación favorable pero ahora es tarde. Hoy nadie quiere ayudar a Argentina.

­¿Puede salir Grecia aplicando las recetas de la ortodoxia que promueve el FMI?

­El plan que se intenta aplicar en Grecia es como el que el FMI quiso aplicar en Argentina, un ajuste que termina generando más deuda y más desempleo. Lo que se hace ahora en Grecia procede del mismo tipo de pensamiento, el sustrato ideológico básico del FMI, que ha demostrado no ser válido en estas ocasiones, pero que sigue vivo. Se han hecho algunas correcciones, por supuesto, pero han sido cambios que no van al corazón de ese pensamiento.

La difícil tarea de explicar al peronismo

"El peronismo tiene la capacidad de moverse de izquierda a derecha siguiendo el clima social de la sociedad. En los 90, de la mano de Menem, siguió las recetas del Fondo y ahora se encamina más hacia un estilo populista de izquierda. El peronismo siempre acompaña esos vaivenes que se dan en la sociedad, siempre con gran convicción y entusiasmo, eso lo caracteriza. No sé aún si es el peronismo el que lleva a la sociedad o si es la sociedad la que lo lleva. No sé cuál fue el origen, pero hoy funcionan así, y por eso el peronismo gana las elecciones. Es el único partido capaz en la Argentina de proponer cosas distintas, de animarse. El tema es que una vez se anima a ser conservador, otras veces a ser casi chavista. Y no digo que sea bueno per se, es un partido con mucho grado de dominio de la realidad política argentina y por eso debería ponerle más límites a esos desvíos hacia izquierda o derecha. Igualmente hay un sentimiento en la población a interpretar al peronismo positivamente. "Se animan, saben gobernar". El tema es para dónde gobierna, fluctúa mucho, y la gente lo ve como algo accesorio si es para la derecha o la izquierda, lo importante es que asegura gobernabilidad".

Mercosur

­Usted era funcionario del gobierno alfonsinista que dio origen al Mercosur. ¿Cómo ve hoy al bloque regional?

­El Mercosur tiene mucho potencial. Puede tener un efecto tremendamente positivo pero hoy lo veo debajo de lo que puede dar. Si pensamos en cuánto ha crecido el intercambio comercial entre los socios, que se multiplicó unas 15 veces entre 1986 y 2011, está bien lo hecho, pero hay más por hacer.

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